Una mañana
cualquiera, temprano, me toco caminar por cosas del destino,
Yo venia
enfrascado entre pensamientos, problemas, soluciones, tareas, repasando
compromisos y sobre todo, como cualquier nica, pensando en las deudas.
Caminaba
apresurado, tanto así, que era mi subconsciente quien guiaba mis pasos, uno a
uno, quien detenía el cuerpo antes de pasar una calle, ya que mi mente no
estaba para entretenerse en esas cosas mínimas, que no requerían mas que
encaminarse a casa para después pensar en la salida al trabajo.
Midiendo
el tiempo a cada momento, diciéndome voy tarde ya, aunque camino con 10 minutos
de anticipación siempre, por que soy temático con el tiempo, la puntualidad es
uno de mis fuertes, me digo a mi mismo, así que apresura tu paso cada vez más.
Yo ahí,
pasando personas, personas sin caras, escuchando múltiples ruidos, de vehículos,
de personas hablando por el camino, de perros ladrando, uno que otro vehículo
sonando el claxon o pito a como le decimos, claro! Otro yo, apresurado, todo
ello era para mi un solo ruido, que no tenia que llamar mi atención, cosas diarias
rutinarias y de la vida, nada en especial para que voltear la mirada.
Tengo
mucho por lograr, cosas que conseguir, metas a llegar, el tiempo esta en mi
contra, pasa sin consideración, así que hay que apretar el acelerador, solo así se
consigue lo que se quiere y si no te apresuras son muchos los que corren mas y
llegan primero. Los vez con ese aire de indiferencia que los caracteriza, en
sus camionetones, así como petulantes, engreídos, algo fríos, pero con lo que
sus logros por correr mas rápido les ha dado.
De pronto,
saliendo de la Iglesia, un grupo de señoras, señoras ya de edad, salen a mi
paso, interrumpen mi camino, bloquean mi espacio, atrasan mi carrera. Por
favor! No me dejan pasar, solo que baje la acera pero con el riesgo de ser
arrastrado por algún motociclista que por lo general al igual que yo, refunfuñen
de todo atraso que nos haga llegar tarde a nuestro destino, ellos, que no los
detiene un trafico, que suben por la acera, que van en contra de la vía, incluso
que hacen una nueva vía, esos si saben, según yo, son rápidos y nada los
detiene, hasta te tiran la moto sino te apartas de tu camino.
Y vuelvo
mi mirada al grupo de señoras, me invade el deseo de decirles, me atrasan, se
pueden apartar. Pero de pronto, al estar tras ellas, sentí un aroma que envolvió
mi sentido del olfato, era algo que se estaba filtrando entre los demás sentidos,
un aroma envolvente, de esos que te hacen detener el pensamiento y te obliga a
utilizar el recuerdo y otras partes del cerebro. Que aroma! Un aroma que por
unos segundos me lleno de paz, de quietud, un aroma, fresco, puro, limpio, de
esos que te sientes como si una brisa agradable diera en tu rostro.
Y por
unos segundos, detuve mi presura, no se que pasaba, mi mente se desconecto,
obligo a mis ojos a cerrar por unos instantes, ese instante, ese mismo
instante, hizo que mi cuerpo se relajara, como ya ni el licor podía hacerlo,
wow, que segundos, impregnado aun mis pulmones de ese néctar que solo la
sobriedad, la edad, experiencia y la paz lo da. Me sentí vivo, escuche incluso
mi palpitar, tenia corazón aun? Si, si, ahí estaba, sentí de nuevo, estoy vivo.
En ese momento mágico, di gracias a Dios, por lo que tengo, lo que soy, por
estar vivo!
Es de
mas decir, que baje mi velocidad, mi presura, tome el paso que ellas llevaban,
su ritmo. Escuche como el sonido de sus voces, como melodía, sin ningún toque
de maldad, rompían el ensordecedor ruido de diario. De pronto reían, yo no se
de que, pero ahí iba yo, riendo también atrás de
ellas, esas risas, que solo las he escuchado de los tiernos bebes, de los
niños, angelicales tal vez.
Ellas,
con sus ojitos algo cansados, pero aun vivás, miraban a su camino, todo lo que sucedía,
el perro ladrar, el trafico, las personas al pasar, a las cuales ellas decían con
voz alegre… buen día! y regalaban una sonrisa, a esas personas las cuales
pasaban a mi lado y que yo no les veía rostro, ahora dibujaban una sonrisa, a
la cual yo respondía también al pasar.
Una
moto, pasa al ras, con ese ruido estruendoso, rompe lo normal, un claxon, o
pito, sonando sin cesar, un taxi se detuvo y unos segundos de atraso hace que
la persona del camioneton se enfurezca y siga pitándole. Los vuelvo a ver con
enojo, diciéndome a mi mismo, cálmense, que son solo unos segundos de atraso! Que
no pueden disfrutar de la vida con algo de paciencia! Hijuelasmadres, no tienen
respeto por los demás, pero ellas, sin perder sus sonrisas, se vuelven a ver,
miran al señor que lo ha conseguido todo, que tiene el mundo a sus pies y que
no puede perder un segundo sin refunfuñar, “seguro va tarde, tiene alguna junta
importante…. o su mujer lo esta esperando” jajaja, entre risas, dejan que eso
no les quite su paz.
Si,
llegue tarde a mi trabajo, pero no me hice paso a través de ellas, hasta llegar
a una esquina, donde con besos, abrazos y risas se despidieron, y yo, a seguir
mi camino, pero mas humano, con mas serenidad, con paz interior, agradecido de
mi Señor.
Hoy doy
un abrazo, expreso mis sentimientos, regalo sonrisas, me tomo mi tiempo,
escucho a las aves cantar, disfruto con los ojos cerrados del aroma de un café,
me levanto temprano a disfrutar de un amanecer, quiero a la vida, aun con todos
sus problemas. Ya no me desespero, todo con calma.
Gracias
Señor, gracias a los niños y a nuestros viejitos, que nos enseñan y dan clases a
diario de lo que es la vida, que no todo es dinero, posición, poder. Ellos si
saben disfrutar de la existencia con la sonrisa tierna, sin malicia, disfrutando
de cada momento.