jueves, 26 de febrero de 2015

La otra historia




La otra historia

"Después de noches, exhausto, con mi vaso vasillo y con la vigilia en mis ojos…"




Han pasado los minutos, las horas y días, agobiado,

Agotado, pero con cierta esperanza,

Las cosas comienzan a encajar firmemente,

El tiempo, sabio, pero aun gobernante de nuestro destino,

Labra nuevas posibilidades, y enseña a curar las heridas,

Que después de años, enseñaras como muestras de combates lejanos.



Otra historia ha comenzado a tejerse en mi vida,

Una con las mismas posibilidades,

Pero con cierta ventaja, por otra ya vivida,

Los anhelos vuelven, las ansias crecen,

Aun con el temor de cadenas antiguas,

Con el cincel y martillo en tus manos, aun temblando de miedo.



Se cierra la historia antigua, guardada para relatos futuros,

Ahora es mi tiempo, más golpeado, herido y más sabio,

Esas son las historias, historias de hombres,

Que se cierran y abren a cada momento en el mundo,

Un mundo incierto, pero al fin nuestro mundo,

El que labramos y cosechamos en los instantes de esta vida,

Vida de destello, de suspiros y búsqueda.



Se abre una nueva historia…



Managua, 14 de Julio 2009  10:04

Toque de queda al corazón!

Toque de queda al corazón!

Sí, decretado, firmado y sellado, con tinta indeleble, de oscuras manchas del corazón.




Toque de queda al corazón,

Heridas, anhelos, recuerdos y pasión,

Serán resguardadas durante el toque de queda de hoy,

No saldrán más, a las calles del destino,

Toque de queda al corazón.



La razón tomara las riendas de hoy,

Heridas, anhelos, recuerdos y pasión,

Se someterán con rigor,


No más corazón que muera en combate,

Ese será el arte, morir, pero sin desearte.



Toque de queda a mi corazón…




8 AGOSTO 2009 11:00 PM

viernes, 20 de febrero de 2015

En el Hospital



En el hospital, tarde de un jueves de Febrero.

Una llamada, entre el sonido de las teclas, el aire acondicionado, el olor a café, eran las doce del mediodía, a la espera de la salida, con un poco de hambre, ya que una torta y un café presto no mitiga por completo al tigre que se desata a esta hora.

A la salida entre el trafico, pensando, que será!? Espero se reponga pronto, que no sea nada grave!

La entrada del hospital, como si fuera un mercado, específicamente, el oriental, muchas personas, muchos murmullos, mas quienes hablan para que todos los escuchen, filas, niños llorando, ojos rojos por doquier, desesperación e incluso impotencia alrededor. Tras el vidrio, solo con un pequeño orificio, se denota a personas que atienden con ese rostro, el que tienen que mantener, sin mostrar sentimiento, ni favoritismo, centrados sin perder el control, ante tanta demanda de atención, tratando de dar respuesta a cada una de las muchas preguntas, esa persona, que además de sus problemas, escucha el clamor de mil mas al día, ese si es un trabajo bajo presión.

Por los pasillos, entre Doctores y su va y ven, camillas, utensilios de medicina, aquel olor penetrante, que confunde lavanda, alcohol, desinfectante…. Me sentí abrumado, aun con tanta limpieza, con iluminación, paredes de colores pasteles, tenues, no fuerte a la vista, pero si, era un hospital.
Claro que ha cambiado la atención en los hospitales, o será, por que iba vestido de oficina, bien ordenadito, manga larga y todo eso, y se cumple el dicho: a como te ven te tratan?

Ya en el área de observación, me vi sentado entre cortinas color verde aqua, veía camas de esas reclinables, con cubre cama blanca, todo bien a quien iba a ver, mucho dolor, mas la espera y el goteo incesante del suero.

Se hizo una eternidad, el tiempo no transcurre ahí, mas para quienes tienen algún dolor, es como una antesala a algo, no se si pagamos aquí en la tierra por nuestros malos actos, no se si es el destino, no se si son pruebas, pero en ese momento, se vienen muchas preguntas, entre la fe, el destino o lo que nos merecemos.

Entre abierto se encontraba la cortina de la camilla de enfrente, una señora, de unos 54 años, sollozaba, prácticamente se revolcaba del dolor, ella se levantaba, se acostaba, daba vueltas y vueltas, se quejaba tanto del dolor, que aun escucho su quejido en mi mente, yo impotente, trataba de decirme a mi mismo, estará bien. Ella estaba sola, hablo por teléfono, a su casa me imagino, pidiendo ropa, las infaltables chinelas, y sobre todo, que no se preocuparan, que no hicieran escándalo que todo iba ha estar bien…..

No me lo van a creer, a la hora creo, llegó un señor y una señora, no se que serian de ella, pero increíble, de pronto, ella se sentó, y entre platicas, se escucho su risa, si, si, somos seres humanos sociales, necesitamos de los demás, incluso para sentirnos queridos, no abandonados, necesitados de afecto. A las tres horas, ella partió, le dieron de alta. He aquí una enseñanza, no podemos estar solo ante una enfermedad, por muy fuerte que nos creamos, no dejemos solos a nuestros enfermos, de una u otra forma incidimos en la mejoría, una platica, unas palabras de aliento o siquiera estar presente ante ellos.

Por otro lado, la instancia donde estaba, era de dos camillas, en la contigua se encontraba una viejita, linda, de esas de porcelana, con su mirada de paz, de serenidad, con sus anteojos a la antigua, el crucifijo infaltable en su cuello, como toda nica, la religión y nuestro señor siempre a la orilla de nuestro corazón, al lado su hija, cuidándola, entre platicas de ánimos, de diagnósticos, de epicrisis y una que otra receta medica cacera, se levanto su hija al servicio, el silencio de su partida y el sonido del aire acondicionado…. Fue quebrantado con una voz, dijo la viejita linda algo entre susurro, con una voz entrecortada, con lagrimas en sus ojos, que me lo llevare para siempre, que da el valor al momento, a lo que es y será, al destino que nos marca, al final de nuestra existencia, a la impotencia del ser humano…… “ahora si estoy chicle, yo no quiero ser una carga para nadie”

La triste realidad del ocaso de nuestra existencia.

martes, 17 de febrero de 2015

Que tan rapidos somos?



Una mañana cualquiera, temprano, me toco caminar por cosas del destino,

Yo venia enfrascado entre pensamientos, problemas, soluciones, tareas, repasando compromisos y sobre todo, como cualquier nica, pensando en las deudas.


Caminaba apresurado, tanto así, que era mi subconsciente quien guiaba mis pasos, uno a uno, quien detenía el cuerpo antes de pasar una calle, ya que mi mente no estaba para entretenerse en esas cosas mínimas, que no requerían mas que encaminarse a casa para después pensar en la salida al trabajo.


Midiendo el tiempo a cada momento, diciéndome voy tarde ya, aunque camino con 10 minutos de anticipación siempre, por que soy temático con el tiempo, la puntualidad es uno de mis fuertes, me digo a mi mismo, así que apresura tu paso cada vez más.


Yo ahí, pasando personas, personas sin caras, escuchando múltiples ruidos, de vehículos, de personas hablando por el camino, de perros ladrando, uno que otro vehículo sonando el claxon o pito a como le decimos, claro! Otro yo, apresurado, todo ello era para mi un solo ruido, que no tenia que llamar mi atención, cosas diarias rutinarias y de la vida, nada en especial para que voltear la mirada.


Tengo mucho por lograr, cosas que conseguir, metas a llegar, el tiempo esta en mi contra, pasa sin consideración, así que hay que apretar el acelerador, solo así se consigue lo que se quiere y si no te apresuras son muchos los que corren mas y llegan primero. Los vez con ese aire de indiferencia que los caracteriza, en sus camionetones, así como petulantes, engreídos, algo fríos, pero con lo que sus logros por correr mas rápido les ha dado.


De pronto, saliendo de la Iglesia, un grupo de señoras, señoras ya de edad, salen a mi paso, interrumpen mi camino, bloquean mi espacio, atrasan mi carrera. Por favor! No me dejan pasar, solo que baje la acera pero con el riesgo de ser arrastrado por algún motociclista que por lo general al igual que yo, refunfuñen de todo atraso que nos haga llegar tarde a nuestro destino, ellos, que no los detiene un trafico, que suben por la acera, que van en contra de la vía, incluso que hacen una nueva vía, esos si saben, según yo, son rápidos y nada los detiene, hasta te tiran la moto sino te apartas de tu camino.


Y vuelvo mi mirada al grupo de señoras, me invade el deseo de decirles, me atrasan, se pueden apartar. Pero de pronto, al estar tras ellas, sentí un aroma que envolvió mi sentido del olfato, era algo que se estaba filtrando entre los demás sentidos, un aroma envolvente, de esos que te hacen detener el pensamiento y te obliga a utilizar el recuerdo y otras partes del cerebro. Que aroma! Un aroma que por unos segundos me lleno de paz, de quietud, un aroma, fresco, puro, limpio, de esos que te sientes como si una brisa agradable diera en tu rostro.


Y por unos segundos, detuve mi presura, no se que pasaba, mi mente se desconecto, obligo a mis ojos a cerrar por unos instantes, ese instante, ese mismo instante, hizo que mi cuerpo se relajara, como ya ni el licor podía hacerlo, wow, que segundos, impregnado aun mis pulmones de ese néctar que solo la sobriedad, la edad, experiencia y la paz lo da. Me sentí vivo, escuche incluso mi palpitar, tenia corazón aun? Si, si, ahí estaba, sentí de nuevo, estoy vivo. En ese momento mágico, di gracias a Dios, por lo que tengo, lo que soy, por estar vivo!


Es de mas decir, que baje mi velocidad, mi presura, tome el paso que ellas llevaban, su ritmo. Escuche como el sonido de sus voces, como melodía, sin ningún toque de maldad, rompían el ensordecedor ruido de diario. De pronto reían, yo no se de que, pero ahí iba yo, riendo también atrás de ellas, esas risas, que solo las he escuchado de los tiernos bebes, de los niños, angelicales tal vez.


Ellas, con sus ojitos algo cansados, pero aun vivás, miraban a su camino, todo lo que sucedía, el perro ladrar, el trafico, las personas al pasar, a las cuales ellas decían con voz alegre… buen día! y regalaban una sonrisa, a esas personas las cuales pasaban a mi lado y que yo no les veía rostro, ahora dibujaban una sonrisa, a la cual yo respondía también al pasar.


Una moto, pasa al ras, con ese ruido estruendoso, rompe lo normal, un claxon, o pito, sonando sin cesar, un taxi se detuvo y unos segundos de atraso hace que la persona del camioneton se enfurezca y siga pitándole. Los vuelvo a ver con enojo, diciéndome a mi mismo, cálmense, que son solo unos segundos de atraso! Que no pueden disfrutar de la vida con algo de paciencia! Hijuelasmadres, no tienen respeto por los demás, pero ellas, sin perder sus sonrisas, se vuelven a ver, miran al señor que lo ha conseguido todo, que tiene el mundo a sus pies y que no puede perder un segundo sin refunfuñar, “seguro va tarde, tiene alguna junta importante…. o su mujer lo esta esperando” jajaja, entre risas, dejan que eso no les quite su paz.


Si, llegue tarde a mi trabajo, pero no me hice paso a través de ellas, hasta llegar a una esquina, donde con besos, abrazos y risas se despidieron, y yo, a seguir mi camino, pero mas humano, con mas serenidad, con paz interior, agradecido de mi Señor.


Hoy doy un abrazo, expreso mis sentimientos, regalo sonrisas, me tomo mi tiempo, escucho a las aves cantar, disfruto con los ojos cerrados del aroma de un café, me levanto temprano a disfrutar de un amanecer, quiero a la vida, aun con todos sus problemas. Ya no me desespero, todo con calma.


Gracias Señor, gracias a los niños y a nuestros viejitos, que nos enseñan y dan clases a diario de lo que es la vida, que no todo es dinero, posición, poder. Ellos si saben disfrutar de la existencia con la sonrisa tierna, sin malicia, disfrutando de cada momento.